A veces escribir se torna casi imposible, las letras se arrancan, creo que se escabulles por las orejas y se esconden entre mis cabellos, son egoístas y no me entregan sus secretos, me olvidan y viajan por senderos desconocidos y yo no puedo alcanzarlas,
Les he tendido trampas, pero son astutas y las evaden.
Se desvanecen en la penumbra de mi tristeza y me quedo sola, abandonada y vacía.
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