¿Qué es un beso?
Es una caricia húmeda?
Es una avalancha de sensualidad?
Es una tormenta de pasión?
Es la entrega del amor?
¿Qué es un abrazo?
Un consuelo después del llanto?
Un reconfortante saludo?
El encuentro de dos cuerpos latentes?
Un adiós prematuro?
¿Qué fue para mí el primer beso?
Fue el descubrimiento de algo nuevo,
fue el comienzo de deseos de fuego,
fue añorar la ternura suave de besos nuevos,
fue extrañar cada día tus besos imposibles.
Desde entonces soy pobre de besos.
Exquisitamente pobre de abrazos ardientes.
Tristemente solitaria, borracha de anhelos.
Necesito besos, besos, besos.
Besos suaves, besos tiernos, besos juguetones,
besos profundos, asfixiantes, etéreos.
Mi cuerpo pide besos animales, besos brutales.
Y yo sólo quiero...
y yo sólo sueño...
con tener tus besos de amor, mi cielo entero.
sábado, 12 de noviembre de 2011
TUS OJOS
Me gustan tus ojos, claros y limpios
como la mañana
con el brillo de la infancia
de la más pura inocencia
bañados de deseos blancos
de ilusiones etéreas.
Me gustan tus ojos
repletos de ternuras
suaves caricias matutinas
tus ojos de primavera
bañados de cristalinas aguas,
de arroyos de mil suspiros.
Amo tus ojos de montaña
de bosque embrujado,
territorio inexplorado,
infinito de descubrimientos.
Adoro tus ojos sonrientes
sinuosos, ateciopelados.
Ansío habitar en ellos,
convertirme en tu secreto
y en tus noches sin sosiego
ser el amor y el centro.
como la mañana
con el brillo de la infancia
de la más pura inocencia
bañados de deseos blancos
de ilusiones etéreas.
Me gustan tus ojos
repletos de ternuras
suaves caricias matutinas
tus ojos de primavera
bañados de cristalinas aguas,
de arroyos de mil suspiros.
Amo tus ojos de montaña
de bosque embrujado,
territorio inexplorado,
infinito de descubrimientos.
Adoro tus ojos sonrientes
sinuosos, ateciopelados.
Ansío habitar en ellos,
convertirme en tu secreto
y en tus noches sin sosiego
ser el amor y el centro.
BUSCO UN ÁRBOL
Busco un árbol para descansar,
busco un árbol de raíces profundas.
Un árbol a cuya sombra
fresca, dulce, perfumada,
cobijarme de todo,
abandonarme a mí misma
y ser en otro la vida
con mis noches y mis días.
busco un árbol de raíces profundas.
Un árbol a cuya sombra
fresca, dulce, perfumada,
cobijarme de todo,
abandonarme a mí misma
y ser en otro la vida
con mis noches y mis días.
TE PRESIENTO MUERTE
Sordo, impertinente, un rumor
como gritos ausentes
imposibles de avistar.
Un extraño olor vagabundea alrededor
consumación del naciente florecer decrépito,
un vaho a siniestra muerte
destilando en mi boca agria
el bálsamo del olvido incierto
recorre mi garganta
quema este perezoso sosiego
anestesia por fin ese recuerdo.
Lumbreras aguamarina
niebla mortecina.
La faena absurda, consumada está.
Te presiento muerte despiadada
que presurosa hieres acudiendo
a un simple llamado en soledad.
Te llamé, vil y cruenta muerte,
te llamé... pero no era de verdad,
mas ya no hay enmienda ninguna
posible de lograr,
porque soberbia de triunfo estás
junto a éste, mi éxtasis mortal.
Mi candor infantil se...
arrepiente una vez más...
te presiento muerte en esta hora fatal,
“ese no me ama, no me podrá amar”
te temo muerte porque llega mi final
te ansío muerte para dejar de soñar
de soñar con su amor y sus besos sin par
te necesito muerte para arrancar,
este pérfido desear,
su cuerpo glorioso
una caricia poder lograr
manos mezquinas y sucias.
Te presiento muerte
la gran condena final
te presiento muerte
porque ahora es hora de expirar
y en un último suspiro... sollozar.
como gritos ausentes
imposibles de avistar.
Un extraño olor vagabundea alrededor
consumación del naciente florecer decrépito,
un vaho a siniestra muerte
destilando en mi boca agria
el bálsamo del olvido incierto
recorre mi garganta
quema este perezoso sosiego
anestesia por fin ese recuerdo.
Lumbreras aguamarina
niebla mortecina.
La faena absurda, consumada está.
Te presiento muerte despiadada
que presurosa hieres acudiendo
a un simple llamado en soledad.
Te llamé, vil y cruenta muerte,
te llamé... pero no era de verdad,
mas ya no hay enmienda ninguna
posible de lograr,
porque soberbia de triunfo estás
junto a éste, mi éxtasis mortal.
Mi candor infantil se...
arrepiente una vez más...
te presiento muerte en esta hora fatal,
“ese no me ama, no me podrá amar”
te temo muerte porque llega mi final
te ansío muerte para dejar de soñar
de soñar con su amor y sus besos sin par
te necesito muerte para arrancar,
este pérfido desear,
su cuerpo glorioso
una caricia poder lograr
manos mezquinas y sucias.
Te presiento muerte
la gran condena final
te presiento muerte
porque ahora es hora de expirar
y en un último suspiro... sollozar.
miércoles, 9 de noviembre de 2011
Diablo Perverso
Del cielo al infierno en un segundo
de la alegría plena a la desolación completa
desde ayer hasta hoy
de la vida a la muerte.
Angustia que envuelve, desidia total
dolor en penumbra
fuego de afiladas lenguas
destrucción completa.
Luz mañanera
opaca nieve de ceniza
corazón batido
rudeza que espanta.
Que no quieres asustarme
y, oh sorpresa, eso haces sonriendo
y más te amo, te temo diablo perverso,
mi deseo olvidado es un pétalo marchito.
Vivir como viven todos
amar como todos aman
sufrir y llorar
eso espero.
Si tan solo supieras
la ternura que habita en mí para ti,
amor hay en mí,
suficiente para ti y para mí.
de la alegría plena a la desolación completa
desde ayer hasta hoy
de la vida a la muerte.
Angustia que envuelve, desidia total
dolor en penumbra
fuego de afiladas lenguas
destrucción completa.
Luz mañanera
opaca nieve de ceniza
corazón batido
rudeza que espanta.
Que no quieres asustarme
y, oh sorpresa, eso haces sonriendo
y más te amo, te temo diablo perverso,
mi deseo olvidado es un pétalo marchito.
Vivir como viven todos
amar como todos aman
sufrir y llorar
eso espero.
Si tan solo supieras
la ternura que habita en mí para ti,
amor hay en mí,
suficiente para ti y para mí.
Poema XII (Pablo Neruda)
Para mi corazón basta tu pecho,
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.
Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.
He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto, como un viaje.
Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.
________________________________________
Adoro este poema. Realmente amo este poema.
para tu libertad bastan mis alas.
Desde mi boca llegará hasta el cielo
lo que estaba dormido sobre tu alma.
Es en ti la ilusión de cada día.
Llegas como el rocío a las corolas.
Socavas el horizonte con tu ausencia.
Eternamente en fuga como la ola.
He dicho que cantabas en el viento
como los pinos y como los mástiles.
Como ellos eres alta y taciturna.
Y entristeces de pronto, como un viaje.
Acogedora como un viejo camino.
Te pueblan ecos y voces nostálgicas.
Yo desperté y a veces emigran y huyen
pájaros que dormían en tu alma.
________________________________________
Adoro este poema. Realmente amo este poema.
domingo, 6 de noviembre de 2011
VERGÜENZA (Gabriela Mistral)
Si tú me miras, yo me vuelvo hermosa
como la hierba a que bajó el rocío,
y desconocerán mi faz gloriosa
las altas cañas cuando baje al río.
Tengo vergüenza de mi boca triste
de mi voz rota y mis rodillas rudas;
ahora que me miraste y que viniste,
me encontré pobre y me palpé desnuda.
Ninguna piedra en el camino hallaste
más desnuda de luz la alborada
que esta mujer a la que levantaste,
porque oíste su canto, la mirada.
Yo callaré para que no conozcan
mi dicha los que pasan por el llano,
en el fulgor que da a mi frente tosca
y en la tremolación que hay en mi mano...
Es noche y baja a la hierba el rocío;
mírame largo y habla con ternura,
¡que ya mañana al descender al río
la que besaste llevará hermosura!
como la hierba a que bajó el rocío,
y desconocerán mi faz gloriosa
las altas cañas cuando baje al río.
Tengo vergüenza de mi boca triste
de mi voz rota y mis rodillas rudas;
ahora que me miraste y que viniste,
me encontré pobre y me palpé desnuda.
Ninguna piedra en el camino hallaste
más desnuda de luz la alborada
que esta mujer a la que levantaste,
porque oíste su canto, la mirada.
Yo callaré para que no conozcan
mi dicha los que pasan por el llano,
en el fulgor que da a mi frente tosca
y en la tremolación que hay en mi mano...
Es noche y baja a la hierba el rocío;
mírame largo y habla con ternura,
¡que ya mañana al descender al río
la que besaste llevará hermosura!
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)